Vete lejos, donde nadie pueda encontrarte, pero llévame contigo.
"El amor más maduro llega más allá,
porque siempre, repito, siempre,
anide en el corazón de un santo,
de un pecador, de un perdido,
de un ateo o de un Papa,
nos conecta con la entrega,
con la renuncia,
con la comprensión
y con la compasión,
es decir, con el auténtico dolor
por el dolor ajeno y la auténtica
alegría de poder amar",
Jorge Bucay