Vete lejos, donde nadie pueda encontrarte, pero llévame contigo.
Ella, plantaba en su jardín pañuelos de colores
el, le lanzaba cobarde besos tímidos velados
ella, miraba con dulzura el verde de sus ojos
el, torpemente le rozaba las manos.
Ella ,cantaba para él un poema al aire
el, sentía el aroma de la brisa nuevo
ella ,percibía su mirada entre el gentío
el, la evocaba y perseguía su sendero.
Ella, guardaba en secreto sus anhelos
el, penaba a escondidas su locura
ella, contaba a solas los luceros
el, declaraba poemas a la luna.
Ella ,con lagrimas regaba su sueño
el, su sueño con lagrimas regaba
ella, ser dueña quería de su alma
el, de su alma quería ser el dueño.
Y juntos paralelos y en silencio
repitiendo al compás una plegaria
vagan por lo abrupto del sendero
sembrando agrias lagrimas de plata.