Vete lejos, donde nadie pueda encontrarte, pero llévame contigo.

Resisto de una forma que nada tiene que ver conmigo. Ansió todo aquello que la vida me prohíbe y sufro la vergüenza de la tentación. Me recreo de la libertad en mis momentos de soledad. Pero su grandiosidad me ahoga y busco a quien ponga una coma en mi camino.
Valoro el dolor para gozar de la felicidad, tanto, como para vivir en ambos extremos. Pero nada me llena de placer como tu simpleza. Un placer tan inmenso que no cabe en ningún vacío, y es muy parecido a la locura.