Vete lejos, donde nadie pueda encontrarte, pero llévame contigo.
La luna, en el cielo escucha
los temores de mi alma,
va encalando las tinieblas,
que descubre en la quebrada.
El frío, raja mis huesos
y hasta mi alma se cala.
Te grito en el silencio
y tu respuesta, es la nada,
mis ojos ya han agotado,
el jugo de mis entrañas.
Caminando, en el recuerdo
me encuentro con tu mirada,
y sigo por la vereda,
vereda ,de malandanzas,
donde solo encontraré,
tu frialdad y tu desgana .
Y, una vez mas, me sanciono,
por mi desdicha tan cruel,
de seguir urdiendo un tú
que es agrio, como la hiel,
que un día , fue de colores,
pero hoy , igual que ayer,
se viste, de negro luto
despellejando mi piel.
Dejaste, mi aliento impávido
descubriendo tus dos gestos:
uno , de ángel maldito,
otro, de demonio honesto .
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