Ayer se me rompió el alma y desde entonces no hago sino encontrarme trocitos de arcilla por toda la casa.
Los voy recogiendo con mucho cuidado y luego los guardo en una cajita para ver si pronto puedo recomponer la humilde vasija en la que suelo guardar mi alma. Alguien , me aconsejó que fuera a un astrólogo; tal vez con mi carta astral pudiera salir de dudas y acertar con las medidas a tomar para recomponer la vasija de mi alma.
El astrólogo, me dijo que en mi caso los astros pintaban poco y que mejor sería que me dirigiera al alfarero.
Éste me dijo que lo mío no era una cuestión de loza, sino de ungüentos y cariño, así que me encaminé hacia la casa de una amiga. Me dio unas pócimas, quiso hasta regalarme unos filtros de amor (los rechacé; no tengo a quien enamorar), y un ungüento para las llagas, y conversamos un rato.
Cuando fui a echar mano del monedero, me dijo que no quería que la pagase con dinero sino con palabras.
Espero que estas líneas sirvan para saldar mi deuda.