Lo malo del tiempo, es que pasa, y sobre todo, pesa. Se me ha hecho tarde para según que prisas, se me ha hecho tarde para rescatar algunos miedos, y se me ha hecho tarde para no volver a pensarlos. Pero ahora con el peso que da el paso de los años, eso que llaman madurez debe asomarme por la retina, y por eso tal vez, no pienso en el paso del tiempo, sino en el peso, de algunas cosas que o bien han pasado o bien dejé pasar.