Vete lejos, donde nadie pueda encontrarte, pero llévame contigo.
Cuenta una historia muy antigua
que un día cayeron del cielo
dos estrellitas brillantes ,
que brillaban como el fuego.
Todos, querían encontrarlas
las buscaban ,con esmero
y en la puerta de mi casa,
las encontré yo primero.
La gente, que se enteró,
me ofreció mucho dinero.
No se venden las estrellas,
que regalarlas , yo quiero
Y se las quiero yo dar …
a mi niño, que es mi cielo.
Te las puse, en tus ojitos,
hay las tienes, … yo las veo,
Y, cuando tu me sonríes,
brillan los dos luceros
y me hacen sentir que tengo
lo mejor del mundo entero.
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