Vete lejos, donde nadie pueda encontrarte, pero llévame contigo.
Cuando al fin te quedas sola
te acercas para mirarla
la observas con la dulzura
que solo una madre alcanza
Le ajustas bien la ropa
y le acaricias la cara
y le vas mesando el pelo,
con ternura desaforada
La tomas al fin, te atreves,
entre tus manos ajadas
te la acercas hasta el pecho
le acunas y le abrazas
Las dos miradas se cruzan
y en la tuya una lágrima
te recuerda que jamás
ni siquiera has de soñarla
Se marcho tu juventud
y ahora, en tu piel fruncida
ya no hay simiente de vida
adentro de tus entrañas
Y la pena que te ahoga
y se instala en tu garganta
y no te deja gritar
por tu pena de estar sola
Y lo mismo que Penélope
se quedo el tren esperando
espero ella un amor
y el tiempo se fue pasando
Y sintiendo el final
de su vida que se acaba
solo tiene a su muñeca
para poder abrazarla